El Ariznabarra salva un punto “IN EXTREMIS”


Publicado el 2020-10-25



Ariznabarra 1 - 1 Pasaia 

 

                Un gol en el descuento permitió sumar un punto a nuestro representante en la Tercera División. En un partido, condicionado como siempre en nuestro feudo por las dimensiones del terreno de juego, que podría ser más ancho de no mediar el empecinamiento de técnicos deportivos  y concejales de nuestro consistorio, los de Jonatan Torío y Alberto Corujo demostraron que, a falta de juego en esta jornada, atesoran otras cualidades para pelear por el difícil objetivo de conseguir la permanencia. El primer partido en casa mostró a un conjunto excesivamente nervioso en la primera parte, muy acelerado en las acciones, y a un rival que venía con la lección aprendida del año pasado buscando el peligro en los balones aéreos y la contundencia defensiva. Apenas mostró grietas en los noventa minutos y a los nuestros les costó encontrar el más mínimo hueco para incordiar a su arquero. En un partido cuyo resultado acorde a lo visto en el campo hubiera sido un empate a cero fueron dos errores los que llevaron las tablillas del 1 al marcador de cada contendiente. A falta de victoria hay que conformarse con un empate conseguido a base de fe y espíritu.

                Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio por nuestro seguidor más fiel: Floriano Díaz. Recientemente, fallecido, ha dejado un sitio vacío imposible de ocupar en la grada del campo que para el Ariznabarra siempre llevará su nombre. Siempre fiel a su cita de fin de semana con todas las categorías del club, en especial con el primer equipo, Floriano disfrutaba con los triunfos y era exigente con los valores de compromiso y sacrificio del club que contribuyó a crear. Descanse en Paz.

                Como anteriormente decíamos, encararon los celestes la contienda con un nivel de tensión excesivamente alto. Si bien en tareas defensivas se mostraban serios y contenían el peligro foráneo, el balón parecía quemarles los pies a la hora de la recuperación. Hay que decir también que el rival tampoco quería que se jugase en la zona de medios y buscaba balones largos desde su portero y defensas hasta sus delanteros. Para los espectadores que acudieron el sábado a ver el partido detrás de las vallas del recinto la primera mitad debió suponer un cierto suplicio. El esférico estaba más veces en el aire que en el césped y viajaba de uno a otro campo como si se tratara de un partido de voley-ball.

                A los diez minutos hubo una jugada que pudo marcar el devenir del partido. Una buena acción individual de Zárate yéndose de su marca y regateando a dos defensas que le salieron al paso en el área le llevó hasta el área pequeña. Sin embargo, equivocó la finalización tirando a portería cuando tenía dispuestos a dos compañeros prestos a culminar su gran jugada. Sin duda, fue la mejor ocasión celeste en la primera parte y podía haber significado adelantarse en el marcador. En otra ocasión los delanteros pidieron penalty por un derribo al propio Zárate pero el colegiado no lo consideró como tal. El Pasaia, por su parte, buscaba el gol con las jugadas a balón parado. Querían demostrar su poderío en corners, faltas laterales y saques de banda, pero los nuestros se defendieron realmente bien. Castillo, Villén, Maroan y Mikel solventaban lo que el pasado año fue un quebradero de cabeza para nuestro equipo contra el mismo conjunto.

                Todo discurría con esa igualdad y se encaminaba al cero a cero para el descanso. Sin embargo, a falta de tres minutos para el mismo llegó una jugada clave para el desarrollo del partido. Un saque de falta a favor cerca de la línea de medios botado por Zárate hacia Guillermo fue presionado por el delantero rival. El cancerbero vitoriano lo superó con un recorte y, en lugar de golpear rápido, se confío y despreció la capacidad de su oponente para girar y continuar la presión. Para cuando quiso darse cuenta ya lo tenía encima, le robaba el balón y el regalo no fue desaprovechado por su compañero que desde fuera del área sólo tenía que dirigir el envío a portería para marcar a puerta vacía. Un error impropio de la categoría y de un portero que estaba cuajando una buena actuación. El golpe anímico fue considerable para jugadores y cuerpo técnico.

                No había tiempo para reaccionar antes de la interrupción, pero los minutos de recuperación sirvieron para que todos asumieran el golpe y se concienciaran de que quedaba todo un tiempo para remontar. La reanudación mostró a un equipo más corajudo y en la primera acción Jarri consiguió zafarse de dos marcadores y adentrarse en el área, aunque finalmente su intento de disparó fue interceptado por otro defensa. El Pasaia se limitaba a estar bien armado atrás, sin la mínima complicación y buscando la ocasión en el área contraria. Así, llegó una clara ocasión a la que respondió Guillermo con una buena intervención.

                Poco a poco el empuje celeste iba creciendo. Los cambios aportaron dinamismo. Moha y Lucas en banda y Molero en el lateral izquierdo lo intentaban con denuedo, a veces con excesivo individualismo. Moha gozó de una ocasión tras el saque de un córner pero su disparo se marchaba lejos de portería. De cualquier manera, los de Torío jugaban cada vez más cerca del área rival y percutían con todo su arsenal. A falta de cinco minutos el entrenador local optó por dar entrada a Orobio y colocarlo como delantero para disputar cada balón aéreo y buscar el remate de cara a portería. El gran capitán volvió a ser un ejemplo para todos sus compañeros. Disputó diez minutos de partido con la misma intensidad que si hubiera sido de la partida. Si antes de entrar en el campo ya se había hecho sentir en la arenga a los hombres que capitanea, en el campo disputó cada balón como si fuera el último, contagiando a todos su deseo de que llegara el gol del empate. Los zagueros blanquirrojos tenían otro incordio que defender.

                Y así, cuando ya se había cumplido el tiempo reglamentario, una jugada entre Moha -que había realizado algunas acciones individuales infructuosas- y Villén, al que cedió el balón de cara sirvió para que el lateral derecho realizara un buen centro por detrás de la defensa que llegó cerca del área pequeña. Allí, la disputa entre Maroan y su marcador acabó con golpeo de éste último, que en su afán de despejar batió a su propio cancerbero. El gol premiaba el empeño de un equipo que nunca se rindió y buscó hasta el último instante no salir de vacío en el debut en su propia cancha. Demostró ser un equipo con alma. Esa es la senda que no puede abandonar en ningún momento. Ahora, vuelta al trabajo para el próximo compromiso ante el Anaitasuna.


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