Merecida derrota de un romo Ariznabarra


Publicado el 2020-11-08



Ariznabarra 1- 3 Sodupe

 

Día aciago para nuestro representante en la Tercera División el pasado domingo, en un partido que podía haber significado un enorme paso adelante para los nuestros y que, sin  embargo, supuso un retroceso en su trayectoria. La escuadra dirigida por Jonatan Torío y Alberto Corujo se enfrentaba a un rival que, a priori, puede ser de los de su “liga” y se vio superado en todo momento por un conjunto bizkaitarra con la lección bien aprendida y que se adaptó mejor al terreno de juego que su propietario. Si en la pasada crónica decíamos que nuestro equipo había conseguido tener unas señas de identidad bien definidas hasta ese momento, en esta ocasión todas esas virtudes brillaron por su ausencia y el público que siguió el partido fuera de las instalaciones presenció una versión del Ariznabarra muy parecida a la de muchos partidos en la pasada temporada. La actitud del rival fue muy superior a la de los locales y, apenas con ello, consiguió una victoria a la que no se le puede poner el más mínimo pero. Recordatorio para todos de que esto es Tercera División y hay unos mínimos que, si no cumples, hacen imposible cualquier posibilidad de sacar algo positivo en cualquier partido. No pusimos toda la carne en el asador y el resultado fue justo. Malas sensaciones que a buen seguro cuerpo técnico y jugadores se prestaran a tornar en diferentes con el trabajo entre semana porque en el horizonte se adivina otro partido complicado ante la Cultural de Durango. Toca tomar nota, aprender de los errores para enmendarlos y que no vuelvan a suceder.

Todo se torció desde el primer instante. Apenas se llevaban disputados dos minutos de juego cuando un pase interior de los nuestros, seguido de un rebote, dejó completamente solo ante Guillermo al delantero visitante y éste no desaprovechó la ocasión para batir de fuerte disparo al cancerbero. Un nuevo error condenaba de inicio al Ariznabarra. Otro aviso para tenerlo siempre presente: en esta categoría los errores en propio campo te penalizan fatalmente. Los delanteros no perdonan las oportunidades que les brinda la zaga rival. El gol supuso un duro golpe para los del barrio. No parecieron entender que todavía quedaban 88 minutos por delante. En lugar de espolearles y recapacitar sobre su concentración, el tanto sirvió para transmitir una sensación de inseguridad en la línea defensiva y, sobre todo, evidenció que la línea atacante no tenía el día en cuanto a su necesaria labor defensiva. Cada balón dividido, cada pugna por una posición, cada choque, se decantaba por el conjunto de verde ayer. Los nuestros llegaban tarde a cada balón y eso hacía imposible la mínima posesión de balón. Aun así gozaron de una buena ocasión en un tiro lejano de Aizpuru al que respondió magníficamente el arquero visitante con una gran intervención. El consiguiente corner llevó peligro de nuevo a la portería del Sodupe pero el intento de Orobio se fue fuera.

En ningún momento se sentían cómodos los de Torío y la fortaleza en el área que habían demostrado en pasadas jornadas se transformó en debilidad. Todo lo fiaban los nuestros al balón en largo hacia Maroan. Como único recurso, sin más variedad, hacían que los ataques celestes fueran muy previsibles y los rivales encontraron la forma de parar al espigado punta local.  Si todo esto fuera poco, el delantero centro rival, perro viejo, sacó de quicio en todo momento a todo jugador que estuviera a su vera. Como se suele decir, los nuestros “entraron al trapo” y se llevaron el enfado y la derrota. Desquiciados, se dedicaron a entrar en polémicas con los rivales y a protestar continuamente al colegiado. No hay mejor manera de no entrar y salirse de un partido. Para rematar la faena Euken recibió un brutal balonazo en la cabeza que le dejó muy aturdido, teniendo que ser trasladado en ambulancia al hospital. No había nada que salvar en una primera parte para olvidar.

Tras la necesaria charla en el descanso, la vuelta al campo mostró a un conjunto celeste  con más coraje y con un cierto orden. Gozó pronto de una buena ocasión en los pies de Zárate pero su disparo fue directo a las manos del portero. Poco después llegó otra clara ocasión por parte de Maroan pero su testarazo, franco de marca, se fue desviado. No estaba el día como para perdonar y la muestra fue el segundo gol del Sodupe. El extremo izquierdo recibió un despeje junto a la línea de banda, muy lejos de la portería de Guillermo y con tiempo para pensar, pero su centro-chut se envenenó de tal modo que el cancerbero local, que había avanzado unos pasos para acompañar la salida de la defensa, sólo pudo acompañar con la mirada cómo el esférico se alojaba junto a la escuadra convirtiéndose en un golazo. Movió el banquillo rápidamente el entrenador local, dando entrada a Moha, Jarri e Isma. Faltaba todavía media hora y todavía era posible recolectar algo positivo. La acumulación de jugadores de ataque llevó peligro al área visitante, pero no encontraban los nuestros un remate certero.

A escasos diez minutos del final, en una de las numerosas faltas recibidas por Maroan, el balón botado por Isma fue rematado con un soberbio cabezazo por Resano, que de esta manera volvía a meter a su equipo en el partido. Se adivinaban minutos de asedio por parte del Ariznabarra pero fue sólo un espejismo. Apenas tres minutos después un nuevo error de la zaga local dejó solo al atacante vizcaíno que batió sin remisión a Guillermo y sentenciar la contienda. Obviamente, la actuación de nuestro equipo era merecedora del resultado final. Incluso Maroan tuvo una ocasión para batir la puerta rival, pero el joven ariete no tuvo su día.

Día negro y primera derrota de nuestro equipo en la presente temporada, más dura por la forma de perder que por el hecho en sí. Las derrotas, las victorias y los empates en el Ariznabarra son de todos. Desde esa premisa, el martes nuestra primera plantilla volverá a los entrenamientos con la necesidad de trabajar duro para corregir errores y preparar el propio compromiso en un campo que tiene cuentas pendientes para reivindicarnos.



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