Un penalty desnivela la balanza a favor del Vitoria


Publicado el 2020-11-28



Ariznabarra 0 - 1 Vitoria


El feudo de Ariznabarra no está siendo el fortín que el entrenador, Jonatan Torío, desearía. Si el año pasado nuestro campo fue el salvavidas al que fiábamos las remotas posibilidades de lograr la permanencia, en la presente temporada en tres partidos tan sólo hemos podido lograr un punto y en el descuento. El Vitoria, filial del Eibar, era un duro rival al que enfrentarse y demostró sus cualidades de equipo que debe ser puntero. Sin embargo, el Ariznabarra demostró alma y espíritu a lo largo de los noventa minutos y tan sólo sucumbió por un penalti ingenuo que condenó a nuestro representante a la derrota. Si en la primera mitad los eibartarras fueron superiores y dueños del tempo del partido, la segunda parte se vio a un conjunto celeste que apretó hasta el final a su rival y vendió muy cara su derrota. La afición celeste, a pesar de la imposibilidad de acudir a las gradas, no quiso dejar huérfano a su equipo y desde fuera de las instalaciones no cejaron de animar a los suyos. Fueron aliento que agradecemos desde estas líneas y esperamos que nos acompañen a lo largo de toda la temporada porque su apoyo va a ser indispensable para intentar llevar a nuestro equipo a alcanzar su objetivo. Todos somos conscientes de que el club, en todas sus vertientes, debe ser una piña para competir en una categoría difícil pero realmente bonita. 

En el debe de los nuestros, de nuevo, hay que constatar el mal inicio de nuestros jugadores. De manera incomprensible los primeros minutos volvieron a mostrar a un equipo nervioso y tremendamente inseguro. A los veinte segundos los azulgranas ya gozaron de una ocasión clarísima para adelantarse en el marcador y los consiguientes corners también llevaron peligro a la puerta defendida por Guillermo. Es un problema evidente que debe subsanar en los próximos compromisos porque si no le va a costar muy caro. El dominio visitante fue evidente en el primer cuarto de hora. Los gipuzkoarras venían con la lección bien aprendida y se mostraban muy contundentes en línea defensiva y muy atentos en ataque para lograr ventaja respecto a su marca. Curiosamente, a los ocho minutos una buena jugada de estrategia con centro de Lomba y remate de Castilo a punto estuvo de sorprender al arquero visitante. El Ariz se iba entonando poco, aunque los extremos armeros eran un incordio constante para los laterales celestes. Trabajo duro el que tuvieron que realizar a lo largo de esa primera parte. Los nuestros saben sufrir y lo volvieron a demostrar en muchos instantes de ese primer periodo. A pesar de ello, alguna que otra ocasión clara dispusieron y Guillermo tuvo que emplearse con acierto para mantener la portería a cero. 

Había que aguantar y llegar al descanso con la igualdad. Para ello desde los delanteros hasta el portero se vaciaron para lograrlo. La temprana tarjeta amarilla a Aizpuru condicionó mucho al medio centro local y mermó su capacidad de desgaste al rival. Finalmente se llegó al final de los cuarenta y cinco minutos con el empate a cero y con todo por jugarse en la reanudación. El descanso volvió a ser productivo y en la vuelta a la disputa se vio a un Ariznabarra más correoso y con la idea clara de demostrar a su oponente que este equipo quiere ser digno de la categoría y no una mera comparsa. Los celestes disputaban cada duelo y hablaban de tú a tú a los adversarios. Gozaron de una buena ocasión en una contra bien llevada por Jarri que asistió a Isma y cuyo centro no encontró rematador. El corner posterior significó una ocasión clarísima en la cabeza de Valenzuela, pero su remate suave no logró perforar la portería. Hubiera sido un golpe importante para el Vitoria y un cambio completo de partido. El fútbol son detalles. Mostraban las garras los de Torío y Corujo y no se amilanaba, claro está, el Vitoria y gozó de la mejor ocasión en un pase interior que dejó solo al extremo ante Guillermo, que respondió con una magnífica intervención. 

Cuando mejor estaba el equipo, cuando más asentado aparecía, llegó la jugada que iba a marcar definitivamente el devenir del partido. Un balón suelto en el área sirvió para la disputa dividida del delantero azulgrana y Valenzuela, que equivocó la acción queriendo despejar cuando el oponente podía adelantarse, lo zancadilleó con claridad;el colegiado no tuvo más que señalar el punto de penalty. Detalles decíamos antes. Las dimensiones de nuestro terreno de juego tienen sus ventajas e inconvenientes y en cada mínima acción se puede decidir. Engañó el lanzador a Guillermo y subió el gol al marcador. Era un golpe, claro, para nuestro equipo pero se repuso bien y demostró coraje para ir arriba, pelear cada balón aéreo, atacar las caídas y presionar a los defensas foráneos. Ante una muy buena zaga los atacantes locales -todo el equipo en general- percutieron una y otra vez con balones en largo que peleaban con afán por generar una ocasión. El mister local sacaba todo el arsenal ofensivo y su homólogo visitante comprobó que para llevarse los tres puntos iban a tener que "currárselo". Sus jugadores tenían que emplearse a fondo y recurrir en muchas acciones a las faltas para parar el empuje local. La mejor ocasión del partido llegó de una gran descarga de Maroan a Lomba que se internó por banda y centró con precisión. En su afán por despejar el zaguero remató a su propia portería y el portero demostró su categoría con una parada de las que dan tres puntos. 

Lo intentaban con denuedo en lanzamientos de falta y corners y tuvieron sus oportunidades de la mano de un Castillo que, aun tocado en su hombro, era un quebradero de cabeza para sus marcadores. Otra ocasión clara tuvo Maroan en una internada en el área pero su remate y posterior rechacé se encontraron con la oposición de la zaga local casi en la línea de gol. Reclamaron también los nuestros un penalty por agarrón en disputa aérea pero el colegiado no quiso complicarse la vida. No pondremos excusas. A pesar del resultado, del sabor amargo de la derrota, nada que reprochar a un equipo que dejó todo lo que tenía hasta el pitido final. Siempre se puede mejorar, por supuesto, pero el Ariznabarra debe ser fiel a sus señas de identidad. El sábado lo fue.


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