La endeblez defensiva pasa factura a un Ariznabarra decepcionante


Publicado el 2020-12-27



Ariznabarra 0 - 2 Lagun Onak

 

Tan  sólo cinco minutos, los primeros de la segunda parte, sirvieron para dar al traste con todas las aspiraciones de nuestro equipo en el partido aplazado que disputó el pasado domingo, un partido que se antojaba vital para ambos equipos y en el que los foráneos merecieron la victoria al superar a los nuestros en ese intangible que denominamos “actitud”. No confundamos el término con eso que se da en llamar “ganas”. La actitud requiere tener alertas los cinco sentidos en cada acción, en cada momento del partido. Dos errores defensivos en  apenas cinco minutos fueron fiel reflejo de la diferencia entre ambos contendientes y condenaron al Ariznabarra a una nueva derrota en su feudo. Los partidos como local se han convertido en el verdadero lastre de nuestro equipo y castigan al equipo dirigido por Jonatan Torío y Alberto Corujo a estar cada vez más asentados en los puestos que conllevan la lucha permanencia. Tan solo un punto en cinco partidos como anfitrión dicen a las claras dónde está el debe de la escuadra celeste. Todos los equipos estudian muy bien las características de nuestro terreno de juego y están ganando la partida al nuestro cada fin de semana. Es un hándicap que, de no corregirse, va a sepultar todas las opciones del Ariznabarra para mantenerse en la categoría. Tarea ardua la que tiene por delante el cuerpo técnico. Las dos próximas jornadas recibirá en su campo a Basconia y San Ignacio, dos filiales con buenos jugadores y la exigencia va a ser máxima. Si la pasada temporada, en la gran mayoría de los partidos en campo propio, el Ariznabarra era especialmente fuerte y hacía sudar la gota gorda a cada rival, ésta se ha convertido en un rival muy asequible para cualquiera que nos visita.

                Parece como si hubiésemos olvidado que somos uno de los equipos más humildes de la categoría y que cada punto nos va a costar ímprobos esfuerzos. Hay jugadores que desconocen la categoría y parecen haberse obnubilado con el buen comienzo, sin darse cuenta de que en cuanto bajan un gramo de intensidad dejan de ser competitivos. La consistencia defensiva que caracterizó a los nuestros las primeras jornadas empieza a ser un recuerdo lejano y en el Floriano Díaz si pierdes esa seña de identidad firmas la sentencia fatal. El segundo gol, con múltiples despejes y botes en el área, con una falta de contundencia evidente, mostró a las claras que la escuadra gasteiztarra tiene un serio problema en esa faceta del juego y debe dar un cambio radical. La temporada va avanzando, se acumulan las bajas, sanciones, etc, y cada vez es más necesaria la aportación de todos los miembros de la plantilla. No hay fórmulas mágicas: para volver a la nueva senda hay que entrenar duro. Esa actitud de la que hablamos no surge en el partido por arte de magia. Si esa actitud no es la misma en cada entrenamiento no sale el día de la “`puesta de largo”. La Tercera División es de una exigencia total y últimamente no la estamos teniendo. Así que “mono de trabajo” y desde el lunes demostrar que se quiere revertir la situación.

                Poco más hay que decir de un partido igualado en la primera parte, en el que las escasas ocasiones llegaron en acciones a balón parado del Lagun. Los gipuzkoarras, sin hacer nada del otro mundo, creaban sensación de peligro y gozaron de numerosos saques de banda, faltas y corners, Esta estadística es señal inequívoca de que no se defendió bien. Cuando concedes tantas jugadas de estrategia al rival en un campo de tan reducidas dimensiones como es el nuestro quiere decir que los atacantes se están imponiendo. Y los azpeitiarras tenía mucho peligro en esas jugadas. Aun así los nuestros conseguían despejarlas en la mayoría de los casos. Tampoco la vanguardia celeste conseguía crear peligro efectivo al arco rival. Tan solo una jugada entre Resano y Zárate y un disparo lejano de éste inquietaron algo al portero visitante. Justo en la última jugada de la primera parte los visitantes protestaron una mano de Orobio junto al área de penalty. El colegiado la marcó fuera del mismo, pero los visitantes reclamaron penalty. Y posiblemente lo era. Si así fue, en esta ocasión nos vimos favorecidos por el error arbitral.

                Se llegaba al descanso con el partido igualado. El resultado reflejaba bien lo que había sucedido en esos cuarenta y cinco minutos. El paso por los vestuarios sentó como un auténtico sedante para los nuestros. Es difícil explicar la salida del Ariznabarra en la segunda parte. A los dos y a los cinco minutos dos goles acompañados de una endeblez defensiva evidente dejaron prácticamente sentenciada la lid. En el primero un balón llegó a la zona del extremo izquierdo que,muy solo,  controló y centró raso para la llegada del delantero, libre entre los dos centrales. Como decíamos antes, falta de contundencia. El segundo, como hemos dicho antes, dejó un balón a placer a un contrario más allá del punto de penalty tras la inoperancia de la zaga para despejar hasta en tres ocasiones. Sin haber comparecido en esta segunda mitad todo se iba al traste. Desde ese momento hasta el final fue un querer y no poder de los nuestros que se fueron hacia arriba con más coraje que ideas. Gozaron de alguna buena ocasión para acortar diferencias en  las botas de Yerai, Moha o Maroan, pero ninguna acabó por perforar la meta rival. También dispusieron de muchas ocasiones a balón parado pero la mayoría nacieron muertas en  el golpeo. Todas esas acciones defensivas y ofensivas de la segunda parte definen muy bien la diferencia entre “ganas “ y “actitud”. Si la actitud no es la apropiada para lo que requiere una categoría de nivel nacional, las ganas no sirven. La actitud es la que te hace salir airoso en los detalles y ahí el Lagun fue mucho mejor. No somos de poner excusas. Lo decimos en cada crónica. El rival estuvo mucho más concentrado en ambas áreas y por eso se llevó los tres puntos. Todas las opciones residen en nosotros, en dar cada uno lo mejor de sí. Manos a la obra.


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