Por fin llegó la ansiada victoria en Ariznabarra


Publicado el 2021-02-04



Ariznabarra 2 - 0 San Ignacio

 

                Se hizo de rogar. Hubo de esperar cuatro meses para contemplar la primera victoria del Ariznabarra en su feudo. Llegó el miércoles en partido aplazado correspondiente a la primera jornada de la segunda vuelta, que hubo de suspenderse por el temporal de nieve, y ante el otro representante alavés en el grupo B del grupo IV de la Tercera División. El papel de anfitrión se había convertido en una maldición para los hombres de Jonatan Torío, que veían cómo pasaban las jornadas y eran incapaces de conseguir un triunfo en sus compromisos locales. Lo cierto es que el equipo no había logrado en ningún momento trasladar las buenas sensaciones de sus visitas a los rivales a su propio campo. Después del duro golpe recibido el pasado sábado en Sodupe, con una derrota absolutamente condicionada por la actuación arbitral, los celestes demostraron fortaleza de carácter y fueron superiores a su rival en muchas facetas del juego. Y así fue, sobre todo, por una intensidad defensiva que alcanzó las cotas precisas para poder optar a competir con cualquier rival. Reiteramos en estas crónicas la importancia de ser fieles a unas señas de identidad que para el Ariznabarra han de ser santo y seña: solidaridad, espíritu de sacrificio, actitud, máxima concentración, esfuerzo generoso… Sólo desde esas premisas el equipo es competitivo y puede obtener resultados positivos. En el momento en que descuida alguna de esas características sus opciones pasan a ser mínimas. Ver el despliegue de los jugadores celestes el miércoles fue motivo de orgullo para todos los que formamos parte del club, pero no puede quedarse ahí, sino que tiene que ser la constante a la que aspirar en cada partido. Es difícil pero cada partido en esta categoría exige el 100% de cada uno de los miembros de la plantilla y el cuerpo técnico. El domingo recibimos a otro rival muy complicado, la Cultural de Durango, y la exigencia será igual o mayor. El equipo debe encararlo de la misma manera que lo hizo el miércoles.

                Salió con determinación el Ariz ante un rival peligroso, como lo son todos los filiales, con jugadores de calidad que pueden desnivelar la balanza en cualquier momento. No querían volver a repetir lo sucedido hace dos semanas en partido con las mismas circunstancias ante el Basconia, que se hizo con los mandos desde el pitido inicial. La labor defensiva era fundamental y empezaba con la presión de los delanteros, Viana y Maroan, a la salida de balón desde el área del San Ignacio. Cuando se veían superados tomaba el relevo la línea de medios, donde Aizpuru y Euken fueron superiores a sus contrincantes y se afanaron a destajo por abortar cualquier atisbo de  conexión con los delanteros. En bandas, tanto Antonio como Molero, tenían que ayudar a sus laterales en labores defensivas y salir en contragolpes. La defensa se mostró muy sólida a lo largo de todo el partido. Villén y Valen, en los laterales, supieron parar en todo momento las acometidas de los extremos. Por su parte, Orobio y Castillo, en el centro de la zaga, estuvieron contundentes con los delanteros colegiales, donde el mayor peligro lo llevaba el canterano del club, Unai Ropero, que una vez más dio muestras de su calidad y peligro constante para la defensa rival. El capitán celeste y Castillo, como siempre a excelente nivel, tuvieron una difícil papeleta que solventaron con nota. En la portería, Guillermo volvió a estar a gran nivel, dirigiendo en todo momento a sus compañeros, y con una intervención decisiva de cara al resultado final.

                Defendían bien y además atacaban con peligro. Los delanteros superaban a sus marcadores y sacaban faltas y saques de banda cercanos al área visitante. Así, en un córner estuvo a punto de llegar el primer gol para los nuestros. Antonio sacó con precisión y Castillo conectó con el balón pero su golpeo se fue por encima del larguero. De esta forma, mediada la segunda parte, un saque de banda ejecutado por Villén, prolongado a continuación, llegó a la zona del segundo palo donde Orobio, de espléndida bolea, perforaba la meta rival para alegría de la parroquia que veía el partido fuera de las instalaciones. Merecidísimo gol para el portador del brazalete de capitán, un ejemplo para todos sus compañeros. El gol espoleó a los nuestros, que siguieron en la misma línea, pero también les dio la serenidad precisa para ganar confianza. De nuevo se repetía la jugada minutos después con otro saque de banda y remate de un jugador celeste, pero el portero visitante realizó una gran intervención cuando ya se cantaba el gol.

                Seguían percutiendo los atacantes locales y Maroan, en una buena jugada personal, se adentró en el área y fue objeto de un claro penalty que no quiso cobrar el árbitro. Era el preludio de lo que habría de venir en el minuto 37. Molero, como siempre generoso en el esfuerzo, se fue por banda derecha superando a su marcador y centró en busca de rematador en el área. El balón encontró la mano de un defensor colegial de forma tan clara que el colegiado no tuvo sino que señalar el punto de penalty. No había lugar para la protesta del banquillo visitante. Viana cogió el balón y batió al buen cancerbero colegial con ajustando el lanzamiento al poste. Un premio para un jugador que ha esperado paciente su oportunidad y se está ganando a pulso cada minuto. El miércoles volvió a cuajar un partido muy completo y esperamos que siga en la misma línea por el bien del equipo.

                Las cosas no podían ir mejor, con la doble ventaja, pero todos sabemos la escasa validez de tal renta en nuestro terreno de juego. Cualquier jugada, despiste, puede dar al traste con un buen trabajo defensivo. Y eso ocurrió en el último minuto de la primera mitad. Otro saque de banda en largo, en este caso a favor del San Ignacio, tras una indecisión entre dos de nuestros defensores botó a la altura del área pequeña, circunstancia que aprovechó un rival para disparar a bocajarro y allí apareció la mano milagrosa de Guillermo en una intervención espectacular, plena de reflejos, que desviaba a corner lo que todos adivinábamos como un gol que devolvía al San Ignacio al partido. El cancerbero celeste, con la excelente preparación de Roberto Ferrero, está mostrando una regularidad y un nivel que ha de conservar toda la temporada para que el objetivo de la permanencia pueda lograrse.

                La segunda parte, con un San Ignacio obligado a ir arriba en busca del empate, fue un ejercicio pletórico del Ariznabarra en labores defensivas. No se encerró en ningún momento, pero defendió desde el área rival hasta la propia con una intensidad que no habíamos visto hasta ahora en nuestro campo. En ningún momento dejaban recibir con comodidad a los jugadores del filial alavesista y se hacían fuertes en cada disputa. Cada balón era peleado como si fuera el último y cada acción venía acompañada por una ayuda del compañero. Sin grandes ocasiones por ninguna de las dos partes, los nuestros evidenciaron que también el arte de defender puede ser algo digno de ver. Obviamente los dos goles actuaban como propulsores para “dejarse el alma” y sufrir hasta el final. Sin excesivos sobresaltos se llegó al final de un partido que debe ser espejo en el que mirarse para próximos compromisos. Cada punto cuesta un mundo, lo hemos dicho muchas veces. Así que celebrar la primera victoria en casa había que hacerlo a lo grande. Una vez hecho, ahora solo hay que pensar en la Cultural y preparar bien el partido para luchar por otra victoria.


#aupaAriz !!