Empate con buen sabor de boca


Publicado el 2021-02-07



Ariznabarra 0 - 0 Cultural de Durango

 

                Venimos diciendo que cada punto en Tercera División, para un equipo como el nuestro, supone un esfuerzo ímprobo. Por eso, cuando se logra un empate después de haberse vaciado por completo, de haber luchado hasta la extenuación, sólo se puede felicitar a los jugadores y estar satisfechos por su actuación. El Ariznabarra en las últimas jornadas empieza a ser reconocible cuando juega como local. Si hasta hace poco cada equipo que nos visitaba se hacía dueño de la situación y disfrutaba de plácidas sensaciones, las últimas jornadas, en particular el pasado miércoles ante el San Ignacio y este domingo ante la “Cultu”, están mostrando al equipo que tanto estábamos esperando. Los rivales han pasado a estar incómodos en todo momento y los nuestros han comprendido la importancia que debe adquirir cada compromiso en Vitoria para poder aspirar a mantener la categoría. El conjunto dirigido por Jonatan Torío y Gerardo Larrea ha acumulado numerosas bajas en las últimas semanas y, sin embargo, otros compañeros están tomando el relevo y se unen al objetivo común con el mismo espíritu. También jugadores del filial juvenil están adquiriendo protagonismo y aportando en cada entrenamiento para que la escuadra siga mejorando. El público que sigue los partidos fuera de las instalaciones municipales está viendo “un equipo”, aquél en el que todos los que tienen la oportunidad de saltar al terreno de juego dan el cien por el cien. Veníamos hace tiempo reclamando esta versión del Ariznabarra y empieza a aparecer, pero no se puede aflojar un solo instante. Sólo desde esa intensidad e implicación se podrán lograr resultados positivos.

                Acudía el Ariznabarra a su cita dominical con apenas tres días de descanso tras la “paliza” del pasado miércoles y con numerosas bajas por sanciones, lesiones y enfermedades. Los técnicos gasteiztarras decidieron refrescar el once inicial con la inclusión de nuevos componentes, entre ellos el juvenil Omar, que debutaba con el primer equipo. El rival era fuerte y la aventura se adivinaba difícil, pero de nuevo se vio a un Ariz que salió a la cancha con las ideas muy claras, con la mentalidad necesaria para disputar el balón a una escuadra con buenos jugadores y dispuesto a “morir” en cada balón. Parece que los celestes ya son conscientes de que si no sales a tope desde el minuto uno, tienes muy difícil volver a entrar en el partido. Fueron noventa minutos muy igualados, con ocasiones para ambos bandos, frente a una Cultural que atesora mucho oficio pero con una intensidad defensiva que alcanzó el listón necesario para no cometer los errores impropios que en otras ocasiones se habían visto en nuestro feudo.

                Esa intensidad defensiva volvía a partir desde los delanteros, Moha y Viana, que realizaron un trabajo de gran desgaste físico, pero vital para sus compañeros. Al mismo tiempo, cuando había oportunidad creaban peligro recibiendo de espaldas y jugando a las bandas. La línea de medios también trabajó a destajo para no dejar carburar a la máquina de creación duranguesa. Las bandas, con Isma y Zárate, que cuajó un muy buen partido al añadir a su calidad técnica un compromiso defensivo pocas veces visto, ayudaban a sus laterales y buscaban salir rápido a la contra. Omar y Euken se mostraron certeros en la disputa aérea y pelearon de tú a tú con sus marcas. No es fácil debutar en Tercera y el joven africano tuvo una buena puesta en escena. Euken, como el pasado miércoles, rayó a buen nivel.

                Ante la baja de Castillo, valladar en la zaga, Aizpu tuvo que retrasar su posición para formar pareja de centrales con Orobio. El primero tuvo una actuación memorable, imponiéndose en todo momento a los atacantes rivales y contagiando a todos sus compañeros ese carácter que debe caracterizar al Ariznabarra. Esas son las señas de identidad de las que solemos hablar, señas que se remontan a otras épocas de la pequeña historia de nuestro club. Es el tipo de jugador que siempre se ha valorado en el Floriano Díaz, el que se vacía hasta no poder más y da valor a la camiseta. El capitán, ejemplo del compromiso que debe ser otra de esas señas, volvió a cuajar un partido muy completo, al igual que el pasado miércoles, y estuvo muy seguro en todo momento. En los laterales, tanto Villén como Valenzuela, también estuvieron a gran altura, con esa regularidad que caracteriza a ambos a lo largo de la temporada. Y en la portería, Guillermo, volvió a tener una actuación sobresaliente, interviniendo con acierto cuando tenía que hacerlo y dirigiendo a sus compañeros desde su posición.

                Tuvo el Ariznabarra cinco minutos, los que van desde el 23 hasta el 28, para desnivelar la balanza a su favor. Por la banda derecha encontró una vía de entrada y tanto Ander como Moha lograron percutir por allí y hacer llegar el balón al área o entrar en ella en slalom. En ese intervalo de tiempo Zárate, tras magnífica jugada, disparó cerca de portería pero el cancerbero interceptó el balón. Moha también lo intentó con un pase a Viana que también supo frenar la zaga visitante. La ocasión más clara llegó en un saque de banda que quedó muerto en el área pequeña y que tras numerosos intentos de remate y despejes cortos no acabó por traspasar la línea de meta. Faltó convicción: ir al balón con todo el ímpetu. Son ocasiones que hay que acabar sí o sí. Demasiada docilidad de los atacantes celestes. Poco después la Cultu tuvo también una inmejorable ocasión para batir el arco local. Una buena jugada de saque de banda con internada por la línea de fondo acabó con centro al segundo palo donde llegaba solo un atacante durangués. Afortunadamente no llegó a conectar el balón con su cabeza.

                Se terminó la primera mitad con esa igualdad y con dos ocasiones que disputaban en buena lid por abrir el marcador. La segunda discurrió por los mismos derroteros. Ambos equipos efectuaron cambios para seguir manteniendo el nivel físico y las entradas de Molero, Urki y Anto sirvieron para que la intensidad del Ariznabarra no bajara. La ocasión más clara estuvo en una falta a favor de la Cultural a la que respondió Guillermo con magnífica intervención. Según iban transcurriendo los minutos ambos equipos empezaron a pensar más en guardar que en arriesgar. También salió en los último minutos Markel, otro miembro del equipo juvenil, que reforzó la delantera para seguir con la presión defensiva y que se forjó una jugada en el área de espaldas a portería que acabó en tiro a la media vuelta que no encontró portería.

                Resultado justo, satisfacción por las prestaciones de los nuestros y a trabajar desde ya para el próximo compromiso que será dentro de dos semanas en Eibar ante el Vitoria. Este fin de semana toca jornada de descanso y hay que cargar las pilas para los partidos que quedan para finalizar la primera fase en el grupo IV B de la Tercera División. Hay que hacer bueno el parón, aunque parezca, ahora que el equipo está en un buen momento, que lo que necesita es competir. Por eso hay que trabajar duro, sin relajación y con la vista puesta en ese partido trascendental , como todos, ante el filial eibarrés.


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