Paso atrás del Ariznabarra tras el parón liguero


Publicado el 2021-02-28



ARIZNABARRA 0 - 3 URDULIZ

Llegaba el conjunto que dirigen Jonatan Torío y Gerardo Larrea al compromiso del pasado domingo frente al líder tras dos fines de semana sin competir por jornada de descanso y por aplazamiento por COVID. No llegaron en  el mejor momento esas semanas lejos de la rutina competitiva ya que el equipo había dejado muy buenas sensaciones en los compromisos previos. Sin embargo, la vuelta a la Liga trajo consigo aquel equipo que se descomponía en sus citas como escuadra local, que hacía que su campo fuera todo menos un fortín y que cometía errores impropios de la categoría. Desde el inicio se vio a un Ariznabarra a merced del oponente, muy nervioso, inseguro en línea defensiva y con una “marcha” menos que un Urduliz que ya nos tenía avisados de lo que podía ser capaz. Si la impresión al finalizar los noventa minutos era que los bizkaitarras no habían sido tan superiores y el marcador señalaba un cero a tres, la conclusión es obvia. Hubo un equipo muy serio, con las ideas muy claras, con mayor intensidad y que aprovechó el mínimo error para perforar la portería de Guillermo. Enfrente, un conjunto celeste desdibujado, que entró al partido muy tarde, que no tuvo la intensidad que requiere la Tercera División y que se infligió errores groseros para cavar su propia tumba. Decepción en la parroquia porque las jornadas van avanzando y no se puede desaprovechar un solo instante de cada partido. A fuer de ser repetitivo, insistiremos en que, dadas las características de esta categoría nacional, las posibilidades de nuestro equipo pasan por jugar cada partido al cien por cien. Lejos de esos porcentajes el Ariznabarra no es competitivo y es presa fácil para cualquier rival.

                Como decíamos, desde el pitido inicial se vieron dos rivales contrapuestos. Los foráneos se mostraban muy serios  y peligrosos en los cuadros delanteros mientras que los anfitriones evidenciaron un nerviosismo en la zaga que poco a poco fue sumiendo a todos en un estado de duda permanente. Quizás hubiera cambiado la cosa si a los cinco minutos una buena jugada de Zárate, muy activo todo el tiempo, con centro magnífico al área hubiera encontrado remate en las botas de Maroan. El joven delantero celeste no fue con la fe necesaria a un balón que no supo intuir. “Detalles”, decimos siempre. Y en las áreas los detalles son definitorios. Esa falta de fe se vio en otros momentos del duelo y es un debe que no podemos permitirnos. Denota falta de confianza en el compañero y en las propias posibilidades. Recordamos jugadores de otras épocas capaces de tirarse en plancha a balones que parecían imposibles. Otros que salían a máxima velocidad cuando el delantero iba a conectar de cabeza confiando en que el balón acabaría por llegar.

                A los diez minutos la clara ocasión estuvo de lado del Urduliz. Un saque de banda en largo, con un fallo de marca de los defensores celestes, acabó en una bonita “peinada” que no supo aprovechar un compañero en el segundo palo. Ambos equipos buscaban el área rival. Los nuestros con entradas por banda de Molero y Zárate. El extremo derecho se internó en varias ocasiones en las inmediaciones del área pero no encontraba precisión en el último pase o se le iba el balón junto a la línea de fondo. Zárate volvió a sacar otra falta magnífica pero Castillo, llegando desde atrás, no logró conectar para batir al cancerbero rival. La continuación de la jugada pilló a los zagueros descolocados y uno a uno fueron llegando tarde a sus marcajes. Finalmente, el extremo derecho se internó en el área, Orobio fue al corte pero el balón se quedó muerto para que el atacante volviera a recogerlo y desde línea de fondo asistiera para que el delantero centro batiera en área pequeña a Guillermo. Mal balance defensivo, las dudas persistentes que se habían visto en la zaga gasteiztarra cada vez que el balón rondaba su propia área, la falta de comunicación y la balanza que se desnivelaba del lado blanquinegro.

                El gol supuso un fuerte golpe anímico para los nuestros que acrecentó esas inseguridades que habían enseñado desde el principio. La consecuencia evidente era que los jugadores del barrio llegaban siempre tarde a los balones disputados, a los rechaces y al corte. Aun así, seguían intentándolo y Molero, en semifallo, estuvo a punto de dar un susto al portero visitante pero el balón se fue por encima del larguero. También Maroan y Zárate, éste de tiro lejano, lo intentaron. Pero la sensación seguía siendo la misma: el ataque urduliztarra superaba a nuestra defensa en cada incursión. La actitud dubitativa iba a ser determinante para el resultado final. Se llegaba al descanso con la sensación de que al Ariznabarra le había faltado intensidad, actitud (innegociable) y clarividencia en la zona final.

                Se llegaba al descanso y era el momento para intentar cambiar las cosas. Quedaba toda la segunda parte y había tiempo para superar el resultado si se hacían las cosas bien. Y lo cierto es que la vuelta al campo fue esperanzadora. Se vio a un equipo herido en el orgullo, que fue a por todas hacia el área rival.  Hubo buenos minutos de asedio al área visitante con entradas por ambas bandas y balones en largo que en muchas ocasiones se apropiaban Maroan y Viana. Zárate seguía siendo el mayor peligro por banda izquierda y gozó de un par de ocasiones al borde del área que no consiguió conectar con el acierto que le ha caracterizado en otras ocasiones.

                La mejor ocasión estuvo en un buen cabezazo de Maroan que, cuando parecía iba a traspasar la línea de portería, fue despejado por el arquero vizcaíno. Poco después otra buena jugada de Zárate, yéndose de su marcaje y entrando en el área, acabó con disparo a las manos del portero. Se precipitó el extremo celeste, que podía haber avanzado más al encuentro del arquero. Cuajó un buen partido el nueve pero le faltó el acierto para haber sido excelente. Seguían insistiendo los nuestros y de nuevo gozaban de una falta que Castillo sólo pudo rematar tímidamente. Al igual que en el primer gol, el consiguiente golpeo en largo del portero llegó junto al vértice del área donde una indecisión entre Guillermo, que salía a despejar, y Orobio que pugnaba con el delantero acabó con choque de nuestros dos jugadores, dejando el balón franco al delantero para batir a puerta vacía. Como decíamos, error grosero que imposibilitó cualquier reacción.

                El gol, quizás más la forma, a pesar de que quedaban veinte minutos, fue como un agujero en la flotación del Ariznabarra. Cuatro minutos después llegaba el tiro de gracia con un nuevo error garrafal de la zaga celeste. Un despeje de Resano y la media salida de Guillermo, contagiado de esas dudas de que adoleció la defensa, terminaron con gol en propia meta y un severo castigo. Se puede decir que el marcador fue demasiado abultado pero cuando cometes errores tan graves un resultado como éste es normal. Malas sensaciones, paso atrás en la trayectoria del equipo, preocupante falta de fe en el área rival y una fragilidad mental que hay que ponerse a corregir desde ya. Semana para trabajar duro y bien, para la reflexión de cada uno sobre su margen de mejora y para preparar otra final, como todas, ante el Lagun Onak. Las opciones de sacar algo positivo pasan por dar el cien por cien en cada entrenamiento para poder hacerlo en cada partido.


Aupa Ariz !!