Un buen Ariznabarra mereció mejor resultado


Publicado el 2021-03-14




Ariznabarra 0 - 0 Santurtzi


      El conjunto que dirigen Jonatan Torío y Gerardo Larrea rompió la racha de tres derrotas consecutivas y recuperó esas señas de identidad, esos intangibles que siempre le exigimos como premisa argumental. Los celestes encaraban el tercer partido en apenas siete días y ante un rival directo en la lucha por la permanencia. El empate final supo a poco porque los nuestros realizaron un buen partido y en la segunda parte gozaron de varias ocasiones para haberse llevado una victoria que hubiera hecho justicia a lo visto a lo largo de los noventa minutos. Dadas las circunstancias de las últimas semanas, lo importante es quedarse con la imagen que ofreció el Ariznabarra, un conjunto que se vacío desde el primero hasta el último minuto y que recuperó ese orgullo herido del que quiere revelarse ante la situación. Un pequeño paso hacia adelante que debe ser corroborado en siguientes compromisos. La más mínima rebaja a la actitud vista el domingo supondría tirar a la basura cualquier opción. 

      Ya desde el inicio se vio un equipo encorajinado, dispuesto a partirse la cara en la pelea. No iban a escudarse en las numerosas bajas o cualquier otra circunstancia ajena a lo que sucediera en el terreno de juego. No había lugar para lamentos y la puesta en escena así lo demostró. Como siempre en nuestro campo, el contacto era continuo, el juego aéreo era un arma que ambos equipos utilizaban y las segundas jugadas eran vitales. El poderío de su delantero, Galder, que fue un quebradero de cabeza en San Jorge, en esta ocasión fue neutralizado por una defensa bien coordinada con ayudas constantes que le hicieron sentirse cómodo en todo momento. Castillo volvió a dar una lección de lo que debe ser un defensa central tanto en la anticipación como en los despejes por alto. A su vera, tanto Valenzuela como Villén y Resano también rayar on a gran nivel. 

     El nivel defensivo del equipo fue muy alto desde el delantero hasta un Guillermo que apenas tuvo que intervenir. Sólo así es posible competir en esta categoría. Salió bien el Ariznabarra y contó con una buena ocasión a las primeras de cambio. Una internada de Zárate se vio falta de la determinación necesaria para llevar el peligro al arco rival. Poco después el mismo jugador botó una buena falta que logró conectar Castillo para que Valenzuela tirara por encima del larguero. Bien colocados y con Urkiza y Orobio disputando cada balón en la zona de medios, sumados a unos atentos Viana y Maroan, hacían que en esta ocasión las caídas fueron en muchas ocasiones para los nuestros. También Antonio se mostraba incisivo por banda izquierda aunque no lograba engarzar un buen centro con su zurda. 

    Curiosamente la mejor oportunidad llegó en las botas de nuestro portero en una falta desde el medio del campo que, con buena intención, quiso sorprender a su homólogo cuando se hallaba adelantado y rozó el gol. También lo buscó Zárate en una bolea fuera del área que no se fue muy lejos de la portería. 

    El peligro foráneo se limitaba a las jugadas de estrategia, donde el Santurtzi basa gran parte de su arsenal. La presencia del potente delantero y de los dos centrales inquietaban a los nuestros que en general respondieron bien. Justo al borde del descanso los bizkaitarras tuvieron su mejor oportunidad tras un saque de banda en largo que llegó a un morado solo, que estuvo cerca de aguar la buena primera mitad defensiva. 

     El descanso sirvió para reponer fuerzas y convencerse de que la victoria era posible. Los jugadores del barrio disputaron una de las mejores mitades de partido de la temporada. Siguieron con la fortaleza defensiva y, además, empezaron a jugar con más criterio en campo contrario. 

    Así llegaron varias ocasiones. La primera en las botas de Antonio que aprovechó el rechace de un corner para "empalar" el balón magníficamente rozando el larguero. Minutos después, Viana, en una estupenda jugada de delantero, recibió de espaldas, se giró y al borde del área conectó un magnífico disparo que salió rozando el palo. Fueron quince minutos muy buenos en los que el rival se vio desbordado y decidió cortar por lo sano intentando parar el juego a toda costa. El árbitro estuvo escesivamente permisivo en ese aspecto. 

    Eso igualó las fuerzas. Aún así, el Ariznabarra volvió a disponer de dos buenas oportunidades en las botas de Maroan, en una ocasión clarísima que dentro del área no supo encajar en la guarida visitante, y en una internada de Moha que no encontró rematador por falta de comunicación entre los delanteros. 

    Movió el banquillo el entrenador local y la entrada de Isma hizo que el peligro llegara por banda izquierda, también con un Hidalgo, que vuelve a participar en la rotación tras un año sin poder hacerlo, con buenos centros que no encontraron rematador. La última ocasión estuvo en las botas del extremo zurdo que recogió un balón en el interior y conectó un disparo al palo defendido por el portero que tuvo que emplearse a fondo para despejar. 

     Sin duda, por ocasiones, el Ariznabarra se había hecho merecedor de la victoria pero el acierto y la fortuna no estuvieron de su lado. El Santurtzi apenas generó en ataque y sin embargo estuvo a punto de dar un disgusto en los últimos instantes. Un corner que acabó alrededor del punto de penalti acabó con una caída de un jugador santurtziarra cuando iba a rematar de cabeza. Reclamaron  insistentemente pena máxima los visitantes pero no pitó el colegiado. Desde nuestra posición no pudimos apreciarlo nitídamente, pero pudo ser penalti. Si así fue, nos vimos beneficiados en esta ocasión. Desde estas líneas contamos lo que vemos, sea a favor o en contra. 

    En cualquier caso hubiera sido tremendamente injusto perder un partido que a todas luces, en cada faceta del juego, debió inclinarse del lado celeste, que se fue con la sensación de que había perdido dos puntos. Un punto escaso pero un Ariznabarra a un nivel que queremos ver cada fin de semana. Ganar o perder, es un juego, pero que sea siempre así. El próximo sábado difícil visita al Basconia y una semana para trabajar duro.


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