Derrota en Zaldupe para comenzar la segunda fase


Publicado el 2021-04-11



Aurrera de Ondarroa 1 - 0 Ariznabarra


                   Partido correspondiente a la primera jornada de la segunda fase de la Tercera División en su grupo cuarto, en la competición por la permanencia. Cambio de fase, de grupo, pero la misma dinámica de las últimas jornadas. La temporada ha llegado a ese momento en el que los equipos ya muestran todas sus cartas y cada partido es una batalla que va poniendo a cada uno en su sitio. Y los nuestros ven cómo cada jornada que pasa sus opciones de seguir el próximo año en la categoría disminuyen. En la primera de las diez finales que tenían por delante los hombres que dirigen Jonatan Torío y Gerardo Larrea se marcharon con una derrota que, como suele decirse, suponían prácticamente seis puntos: los tres que no sumas y los tres que suma un directo rival, como son todos en este nuevo formato de competición. Un rival que se aleja y que te deja más atrás. Los detalles, como siempre, marcan y en un partido igualado los locales aprovecharon una mala acción defensiva de la retaguardia celeste para conseguir batir la portería defendida por Guillermo y colocar tres puntos más en su casillero. Se volvió a hacer evidente la tónica habitual a lo largo de toda la temporada: el equipo compite y se muestra incómodo para muchos rivales, pero no consigue llevar sensación de peligro a los dominios del rival. Es un equipo sin gol y es un hándicap que tarde o temprano te pasa factura en una categoría nacional.

               El Aurrera de Ondarroa, en principio, era un rival de similar entidad al nuestro pero está cuajando unas últimas jornadas con buenos resultados que le permiten pensar en pelear por seguir en Tercera. Y el partido fue muestra de esa similitud con dos equipos correosos, serios a nivel defensivo pero a los que se les hace difícil crear peligro en el área opuesta. Esa igualdad fue la nota dominante durante los dos primeros tercios del partido, con mucho centrocampismo ocupado en la destrucción y la búsqueda de los delanteros en balones en largo. Las dos escuadras se esmeraban en las jugadas de estrategia como la mejor opción para perforar el meta rival. Así, a los diez minutos el Ariznabarra tuvo una buena oportunidad en un córner bien ejecutado por Zárate que peinó Orobio y no encontró portería por muy poco. El Aurrera, por su parte, ponía en aprietos a los defensores gasteiztarras con golpeos largos que botaban en un terreno de juego muy rápido. De esta manera, un rechace cerca del área de castigo cayó en las botas de un atacante rojillo que conectó un certero disparo al que respondió Guillermo con una gran intervención. 

               Una vez que los zagueros celestes se asentaron a las condiciones del campo, la línea medular comenzó a presionar más arriba y buscaban salir en rápidos contraataques cuando robaban el balón. En el último tramo del primer acto los nuestros tuvieron una clara ocasión en las botas de Euken, en un balón peinado a una falta sacada por Guillermo desde el centro del campo. Sin embargo, el posterior toque del espigado medio centro se fue por poco por encima del larguero. Se llegaba al descanso con un resultado acorde a lo visto en el campo, con dos equipos generosos en el esfuerzo, en el ímpetu y el desgaste físico, pero romos en ataque. Todo quedaba visto para la segunda parte pero la puesta en escena del Ariznabarra había dejado una impresión aceptable.

               En la reanudación, en el primer minuto, como ya pasó hace días en Eibar, el marcador estuvo a punto de moverse con un espectacular disparo de Antonio desde fuera del área con su pierna derecha que se fue muy cerca del poste sin ninguna opción para el arquero local. En el fútbol la fortuna también juega y últimamente no está siendo de cara para los nuestros. Como bien contaba Woody Allen en Match Point, la diferencia entre el lugar al que tiende la pelota puede ser abismal.  Los nuestros seguían mostrándose muy serios y apenas si sufrían en las incursiones del cuadro local. Cumplido el cuarto de hora el técnico visitante decidió mover el banquillo con tres cambios de una tacada sumados a una modificación de sistema. La entrada de Lomba y Molero en las bandas y la de Aizpuru en un trivote buscaba dar más profundidad en las alas, protegiendo al mismo tiempo la zona central. 

                 Sin embargo, nada de eso se logró y, de hecho, el equipo bajó sus prestaciones. La nueva formación mostraba descosidas las costuras a la hora de defender, como si no supieran acoplarse al cambio táctico, sin variar un ápice en el aspecto ofensivo. La apuesta salió mal y mediada la segunda parte de nuevo un golpeo largo al delantero centro local que no supieron defender los centrales vitorianos acabó con un envío en profundidad que dejó solo al extremo derecho ante Guillermo al que batió con facilidad. El Aurrera había conseguido su objetivo y ya solo le quedaba defender el ansiado tesoro ante un ansioso Ariznabarra que lo siguió intentando hasta el último segundo del descuento, pero fue un quiero y no puedo, sin encontrar en ningún momento la forma de enhebrar una mínima acción que posibilitara el empate. Nada que reprochar a la actitud de unos jugadores que volvieron a darlo todo, pero cuyos esfuerzos fueron inoperantes. Otro golpe duro del que sólo queda levantarse trabajando con ahínco para competir y sumar ante el Tolosa el próximo domingo, con la baja importante de Guillermo que vio su quinta tarjeta amarilla en otro error flagrante de un árbitro que no tiene la preparación necesaria para impartir justicia en la Tercera División. Como dijimos la última vez que nos tocó en “suerte”, se nos antoja inexplicable su presencia en el elenco de los árbitros vascos de Tercera División. Un apunte nada más, porque no tuvo nada que ver con la derrota. Son ya muchas jornadas sin marcar y así empatar o ganar es prácticamente imposible (seguro en el segundo caso, claro). Como para hablar del árbitro….


Aupa Ariz !!