Partido para enmarcar del Ariznabarra


Publicado el 2021-05-02



ARIZNABARRA 4 - 2 SOMORROSTRO


                Esta crónica no puede sino comenzar con el envío de nuestras condolencias por parte de todo el club a nuestro delegado, César Gil “Boli”, que perdió a su padre el pasado sábado tras una larga enfermedad. Descanse en paz. En su memoria se guardó un sentido minuto de silencio, acortado por el árbitro, en una tendencia penosa que últimamente se está viendo en todos los campos de fútbol. Antiguamente el minuto de silencio era eso, sesenta segundos de respetuoso silencio, y ni se adornaba con música ni se acortaba de acuerdo a las prisas del colegiado por iniciar la contienda con la rigidez de las normas “reglamentarias”. Una muestra más de un deporte que hasta en la más remota categoría ha perdido unos valores de los que ahora pretenden erigirse en valedores numerosos clubes profesionales. En cualquier caso, la reunión de nuestros jugadores en el centro del campo y el de toda la plantilla y el cuerpo técnico quiso ser un mensaje de cariño para su delegado. Siempre recordaremos a sus padres en tantos y tantos partidos en su etapa de jugador del primer equipo. Y el mejor homenaje, desde el punto de vista deportivo, fue el partidazo que disputaron los pupilos de Torío y Larrea, desatados en busca de la victoria, con un enorme desgaste físico y el acierto y fortuna precisos en ataque. Si no hubiera sido por la expulsión de Hidalgo a falta de veinte minutos, a buen seguro que se podía haber cuajado el partido más completo del Ariznabarra  en su corta historia en Tercera División. A pesar de que es un poco injusto, toca destacar la figura de Viana que consiguió un “hat trick” memorable que nunca olvidará. Si siempre hemos sido muy críticos con el bagaje goleador de nuestra línea de ataque es preceptivo ensalzarla en una ocasión en la que ha sido tan decisiva.

                Fuimos muy duros en la anterior crónica con los nuestros porque habían desaprovechado una gran oportunidad para sumar tres puntos y por no realizar el partido que exigían las circunstancias. No adornamos ni ponemos paños calientes y, por eso mismo, desde estas líneas sólo podemos afirmar que lo visto el pasado domingo en Ariznabarra nos hizo sentir muy orgullosos: ese Ariznabarra que desde siempre ha querido transmitir esas características a sus jugadores en cada categoría, un equipo que busque la victoria con ahínco, que se dé al cien por cien, solidario en defensa y que sea un incordio constante para el rival. Y a fe que lo fue para un Somorrostro que vio cómo en cada duelo, en cada disputa, en cada balón aéreo, tenía las de perder. Parecieron conjugarse todas las circunstancias para que el equipo pareciera más suelto que nunca, con la pasión del que juega una final, del que juega con orgullo más allá del resultado. Nos gustaría que los jugadores sintieran la satisfacción que supuso verles desde fuera. Defendieron la camisola celeste como nadie.

                Es cierto que en los primeros minutos, ante un rival que se estaba jugando todas sus posibilidades, un rival con experiencia y empaque, con jugadores de calidad, hubo unas ciertas dudas en la parcela defensiva, que variaba con la inclusión de Lomba e Hidalgo en los laterales y Castillo y Resano. Sin embargo, poco empezaron a ajustarse y coordinarse y a partir del minuto diez cuajaron un partido muy serio, con una gran seguridad especialmente en el balón aéreo. Castillo, de nuevo en su lugar en la zaga, volvió a ser un valladar, pero los otros tres zagueros no le fueron a la zaga e hicieron un despliegue soberbio. También hubo cambios en la medular con Antonio y Molero en bandas y en la punta de ataque con Maroan y Viana como dupla. Todos ellos rayaron a gran nivel. Al cuarto de hora se puso de cara el partido el primero de los goles del pequeño delantero celeste. Un envío en largo de Guillermo le dejó solo en un uno contra uno frente a su marcador, lo superó se adentró en el área, disparó y la fortuna quiso que el golpeo en el defensa se convirtiera en una vaselina envenenada ante la que no pudo hacer nada el portero bizkaitarra. No se echaron atrás los nuestros y fueron con más determinación para aumentar el marcador. Cada balón se disputaba por uno o más locales y cada balón dividido era suyo. Tanto Viana como Maroan eran superiores a sus marcadores e incrementaban sus dudas en cada ocasión.

                En el balón parado también eran superiores los nuestros, tanto en defensa, con una concentración excelsa, despejando cada balón sin dar opción a sus oponentes, como en ataque, donde Castillo gozó de una buena ocasión. También hubo un penalty por derribo en el área del Somorrostro pero el árbitro no quiso verlo. Fue el preludio de dos minutos pletóricos donde el azar, tan esquivo casi toda la temporada, llevó a la locura a todo el plantel. En el 28 una falta bien ejecutada por Antonio encontró la cabeza de Castillo, dejando el balón muerto en el área, donde llegó Resano para romper la red con una espléndida bolea. Apenas minuto y medio después una gran jugada de Molero por banda, superando a su rival y poniendo un gran centro al área pequeña, volvió a convertirse en un balón suelto en el área pequeña que no perdonó Viana para poner el tres a cero. En media hora el partido estaba, en teoría, encarrilado, aunque eso no se puede decir en nuestro campo. De hecho, el Somorrostro pudo acortar distancias cinco minutos después pero una gran intervención de Guillermo desbarató lo que podía haber dado un giro a la contienda. El equipo supo defender tan preciada renta hasta el descanso.

                El equipo era consciente de cualquier tipo de relajación podría dar al traste con todo y en la reanudación saltaron al campo con el mismo empuje. Así, a los dos minutos, en una nueva falta, Castillo volvió a adelantarse a su marcador y fue objeto de un penalty flagrante que no admitió dudas. Viana se encargó de coger el balón y batir con templanza al arquero visitante. La ventaja se antojaba tranquilizadora, sobre todo porque los nuestros no bajaban un ápice en la presión, en la disputa y así llegó otra gran ocasión en las botas de Molero, que conectó una bola que se fue por encima del larguero. Sin embargo, no hay día en calma en la oficina para el Ariznabarra en Tercera. En el minuto 70 una mano de Hidalgo fue cobrada como penalty por el colegiado, que inexplicablemente le mostró la segunda tarjeta amarilla para expulsarle. Alday, jugador con pasado celeste, batió a Guillermo y llevaba una cierta inquietud porque había que jugar mucho tiempo con un jugador menos. Se defendían bien los nuestros pero a falta de seis minutos un centro desde banda fue cabeceado por un delantero beltza que traspasó la línea de meta por poco. Quedaba tiempo para seguir sufriendo pero los nuestros no iban a permitir que se les fuera una victoria tan merecida como corta. En el último minuto Moha estuvo a punto de lograr el quinto en una contra muy bien llevada por Isma que le dejó el balón en bandeja, pero encontró al portero.

                Gran victoria, merecida, meritoria, necesaria después de meses sin lograrla y recompensa al trabajo que cada semana realizan los nuestros en cada entrenamiento sin otra mayor que esa, la de conseguir el triunfo más allá de nombres y clasificación. No queremos terminar sin destacar el partido de Euken  y Urkiza, así como el relevo de Villén, Orobio y Aizpuru. Pero finalmente es un triunfo de toda la plantilla y el cuerpo técnico, que bien se lo merecen. Y una victoria que dedicamos a Boli en estos difíciles momentos.


Aupa Ariznabarra !!