El Ariznabarra se derrite en La Baluga


Publicado el 2021-05-09



Balmaseda 2 - 0 Ariznabarra

 

                 Nueva derrota del Ariznabarra, esta vez en la visita al feudo del Balmaseda, un equipo histórico que este año está peleando por la permanencia cuando, a priori, debería haber pugnado por puestos más desahogados. Y viendo a algunos jugadores que están en la nómina del conjunto arlequinado, se hace difícil comprender cómo han llegado a esa situación. En cualquier caso, no es nuestro cometido valorar los haberes del rival, sino analizar nuestros partidos y el del pasado sábado significó una decepción después de la victoria ante el Somorrostro. Un gol tempranero, fruto de uno de esos errores que han penalizado tantas veces a los nuestros - con ochenta minutos aún por jugarse -, y la incapacidad de crear peligro serio con superioridad numérica en los últimos cuarenta minutos son fiel reflejo de un equipo que volvió a mostrarse impotente de cara al gol. Si en la anterior jornada los celestes crearon numerosas ocasiones de gol, en ésta apenas si generaron un par de oportunidades, la más clara en el descuento, que acabó en gol y fue anulada por el árbitro cobrándose una falta inexistente. Si hubiéramos merecido más podríamos hablar del árbitro, que tuvo un día aciago (y no es la primera vez que hemos podido comprobarlo), con unas decisiones inexplicables que perjudicaron a ambas escuadras. Pero nunca hemos querido escudarnos en la labor arbitral para justificar nuestras carencias y, desde luego, sería de mediocres achacar la derrota al debe del juez del partido. 

               Acudía el Ariz a La Baluga con numerosas bajas, pero con la ilusión de refrendar lo visto contra el Somo. Sin embargo, desde el inicio se mostró incómodo y tampoco se amoldó a la alta temperatura. Es cierto que hicieron un esfuerzo encomiable pero en determinados tramos de la primera parte mostraron un cierto ahogo, quizás por no saber administrar los recorridos en largas distancias. Tampoco sería correcto excusarse con el calor, mismo hándicap para los dos equipos. Pero desde estas líneas no podemos poner ningún pero al despliegue físico de los nuestros. Lo intentaron hasta el final, sin ahorrarse una gota de combustible, pero con eso no basta en Tercera División. En los primeros cinco minutos tuvo dos buenas faltas nuestro equipo para llevar el peligro al área local. Pero otra gran debilidad a lo largo de toda la temporada ha sido el escaso resultado cosechado  en esta lid, en gran medida por una ejecución no muy ortodoxa. Es una pena pero parece que en ningún momento hayan entendido la importancia de la estrategia en esta categoría, más teniendo algún que otro buen rematador. Para un equipo débil, como el nuestro, cada falta y cada corner debiera tomarse como una gran oportunidad y demostrarlo con máxima concentración en cada una de sus vertientes. 

               La tónica era de cierta igualdad, pero se vislumbraba el peligro en cada balón que llegaba a su delantero centro, Lambarri, faro del equipo y un constante incordio para los defensores. Zárate gozó de una magnífica ocasión al recibir un pase de cara en el interior del área. La desaprovechó buscando regate cuando tenía un tiro franco. Nunca sabremos si pudo ser gol porque su empeño en regatear acabó con robo del defensa. Una ocasión muy clara para haber desnivelado la balanza. Sin embargo, apenas un minuto después un error de concepción de táctica defensiva tras un saque de banda de los gorriurdinak, permitió una triangulación en el interior del área que dejó solo al delantero para batir con clase a Guillermo. Sin haber tenido que esmerarse mucho el Balmaseda conseguía adelantarse en el marcador y poner el partido justo en el lugar que quería. La diferencia de siempre : perdonamos los errores del rival y él no los desaprovecha. El gol supuso un duro golpe para los nuestros, sabedores de lo difícil que es ir a remolque. Afortunadamente no perdieron la cabeza en ningún momento, aguantaron el chaparrón y poco a poco empezaron a jugar más en campo contrario. También es cierto que el rival se hacía fuerte en la medular para intentar pillar a la contra al Ariznabarra. El Balmaseda llevaba el mayor peligro en las jugadas a balón parado, con algunos corners que remataron libres de marca, aunque sin acierto. Con ese resultado se llegó al descanso.

                A la vuelta de los vestuarios todo cambió en dos minutos. En el primero una jugada por banda izquierda local llegó en centro al extremo opuesto del área donde llegaba suelto el extremo. El cancerbero celeste, Guillermo, se lanzó a arrebatar el balón y cometió penalty. Todo parecía perdido pero el lanzador erró dirigiendo el esférico muy por encima del larguero. Un minuto después una buena contra del Ariznabarra acabó en un agarrón a Viana cuando encaraba al portero rival, cedió a Isma y el disparo de éste se fue al exterior de la red. El colegiado indicó la falta inicial y sacó tarjeta roja al infractor, un castigo a todas luces excesivo que abría la puerta a pensar en sacar algún resultado positivo. La falta cerca del área botada por Zárate acabó en la barrera. Movió el banquillo Torío dando entrada a Antonio, Maroan y Molero. La inferioridad hizo que el Balmaseda se replegara y buscara la interrupción constante del juego. A pesar de contar con un hombre más toda la segunda parte los nuestros no supieron llevar el peligro a los dominios locales. Tan sólo una internada de Maroan con pase a la llegada de sus  compañeros que interceptó el portero y un centro de Molero, casi el único cuando debiera haber sido la norma en todo el partido, hicieron concebir una pequeña esperanza.  Escaso bagaje de un equipo que no supo aprovechar la ventaja, lo que supone un demérito importante.

                Todavía faltaba el espectáculo final del colegiado. A falta de tres minutos para el final una interceptación al borde del área de Olano, juvenil que debutó ayer con el primer equipo, que llegó a las manos de Guillermo fue interpretada por el árbitro como cesión. Uno se sigue preguntando si la presencia de los informadores del estamento arbitral en los partidos tiene algún tipo de consecuencia. Ver para creer. Absolutamente nadie de los presentes en el campo el sábado entendió tal lance como cesión y el que debe impartir justicia se sacó de la manga una decisión que le debería traer alguna consecuencia. El lanzamiento desde el punto de penalty acabó perforando la portería del Ariznabarra. Hay decisiones arbitrales que tienen un efecto palpable en el marcador. Para muestra un botón. Pero todavía quedaba otra pifia más en su gatera. En el descuento un corner a favor del Ariznabarra acabó en zona de área pequeña con disputa entre Euken y el portero local, que falló en la recepción y arroyó al centrocampista celeste. El balón acabó en la portería, de una forma inopinada, pero para asombro de todos, en lugar de señalar gol, se inventó una mano a todas luces inexistente. “Broche de oro” a una actuación completamente desacertada.

                Pero repetimos: la derrota fue merecida porque ni contra diez el Ariznabarra supo inquietar a su rival. Nos duele decirlo pero el Balmaseda apenas pasó apuros jugando con diez y eso es un gran debe en el hacer de los nuestros. Sólo queda recuperar efectivos y trabajar durante la semana, queden las opciones que queden.


Aupa Ariz